Siempre he sido una persona activa y sociable y, desde que me jubilé, participo en un club de jardinería y de lectura. Nos gusta reunirnos con los amigos para ponernos al día. Dispongo de mucho tiempo libre para salir a tomar algo, recibir visitas o a los nietos. Por eso, ¡siempre estábamos divirtiéndonos!

Empezaba a darme cuenta de que necesitaba tomarme las cosas con un poco más de calma, y sufrí un ataque al corazón que representó un gran shock en mi vida. Después del susto, me sentí tan aliviada al encontrarme bien que cuando me dieron la noticia de que tenía insuficiencia cardíaca no me hundí. Pero, en ningún caso nada iba a volver a ser como antes, por lo que empecé a tener más en cuenta lo que los médicos me habían aconsejado. Tuve que seguir algunas recomendaciones como reducir el consumo de alcohol y dulces o dar paseos, pero me resultaba imposible eliminar de mi mente ese sentimiento de cansancio. No solo me resultaba imposible realizar las tareas físicas que deseaba, sino que mi mente parecía estar ralentizándose. Mi marido decía que me estaba cambiando el humor y que quizás debía hablar con mi médico. En mi última revisión, mencioné que me estaba encontrando muy cansada y me comentaron que iban a hacerme un simple análisis de sangre para comprobar mis niveles de hierro. El resultado fue que no tenía suficiente hierro debido a varios motivos, por lo que me están tratando y estoy siguiendo sus consejos sobre qué alimentos comer para obtener más hierro.

Tengo que ser realista con lo que puedo y no puedo hacer ahora. A veces vienen amigos a casa pero no puedo charlar con ellos como antes porque tengo dificultad para respirar, pero si me lo tomo con calma todavía podemos divertirnos. También sé que necesito descansar después de cualquier actividad o entre actividades. 

Mi marido se ha adaptado a su nuevo papel de cuidador. Al principio, a duras penas me dejaba levantarme de la silla, pero ahora se ha dado cuenta de que me viene bien levantarme y realizar actividades. Siempre le ha gustado cocinar, así que entre nosotros nos las apañamos para ocuparnos de las tareas y todavía tengo fuerzas para que hagamos juntos las cosas que siempre nos han gustado.

Desde que estoy recibiendo tratamiento para el déficit de hierro me siento menos aturdida y más positiva acerca del futuro. Mi marido me recuerda que hay que centrarse en cada día, escuchar a mi cuerpo y estar extremadamente agradecida con lo que la vida me ha dado.